Me borré, desaparecí de la cotidianedad que inundaba con mis idas y venidas, con mis planes, con mis locuras de excéntrico recoge basuras. Se acabaron las visitas inesperadas, los planes improvisados, las pesadas gracias singracia, los discursos inacabables, los cuentos malcontados...
Y, ¿me echaran en falta alguno de aquellos a los que acostumbraba a molestar con mi discurso apocaliptico?, ¿sentirán mi ausencia en sus reuniones? Es posible que no, en realidad no me he muerto, no hay nada de lo que apenarse. Es posible que todo continúe tal y como lo dejé, que alguna voz llene el vacío de mis palabras ahora ausentes.
Ahora me encargo de otros mundos, ahora recupero en soledad las mismas ideas gastadas. Molesto en otro universo, desespero a otros...
Me borré, simplemente me borré de allí donde estuve.
Shirin Neshat
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La obra de esta iraní es impresionante, desde que volvió, en 1990, a Irán su
mayor interés es dar a conocer la situción real de la mujer. Estas dos
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